La raíz de todos los males

“- He sabido que te vas a descubrir nuevas tierras – dijo por fin-.
Es eso verdad?
– Sí -respondí-. Ayer mi padrino le pidió permiso a mi madre para que me deje acompañarlo.
– Tanto tu padrino como ese fraile han perdido la razón -exclamó, cerrando su libro con fuerza-. Ya no es tiempo de aventuras ni de descubrimientos.
Estaba muy serio.
– Ya basta de luchas y basta de soldados. Paz y trabajo es lo que necesitan ahora aquellas tierras.
Calló un momento. Luego, con voz triste, siguió.
– Es esa enfermedad del oro. Sí, por culpa del oro pierden los hombres la razón.”

José María Merino em El oro de los sueños